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Recordando a JJ Torres (pensamientos)
| "El concepto de soberanía, sobre todo en un país semi-colonial desde el punto de vista físico no puede restringirsea las fronteras de la respectiva circunscripción geográfica ..." |
| "Cuando agosto era 21" |
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| Escrito por Said Villavicencio | |
| Tuesday, 25 de August de 2009 | |
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![]() Said Villavicencio La poesía hecha canción tiene en el tema "Cuando agosto era 21" (autoría del chileno Fernando Ubiergo y popularizada en Bolivia por la garganta inteligente del cantautor chuquisaqueño, Edgar Rojas, director del grupo folclórico Bonanza) a una de las mejores composiciones musicales -en forma y contenido- que habla de los verbos más poderosos de la existencia: amar, vivir y morir. En su letra, su autor, revela de manera muy humana -con palabra certera, corazón caliente y pensamiento claro- el despertar del amor en nuestra especie, la magia de la vida que explota en las entrañas de una niña-mujer, las incomprensiones de esta sociedad patriarcal que fetichiza a las cosas y cosifica a las personas, y un epílogo trágico -muy común en sociedades henchidas de espíritus mojigatos que no discriminan el prohibir del educar- donde la muerte es la omnipresente invitada prematura.A semejanza del argumento de esta excepcional canción, la historia de Bolivia tiene en el septenio banzerista (21 de agosto de 1971 al 21 de julio de 1978) su drama completo: la Asamblea Popular que anunciaba una alborada de amor avanzando a horcajadas; los gérmenes de poder que fermentaban vitales en el campo, minas y ciudades de su vasta geografía; los aprestos golpistas del fascismo cívico-militar y luego la asonada que encumbró a la fuerza y desterró a la razón. Y la escena resultante: Bolivia prisionera en bolsillos trasminados de pólvora y hambrientos de poder y sangre, que se dieron un festín septenario hasta ascender al clímax de la bestialidad donde la muerte, paseando en la punta de los fusiles, apagó la luz de muchas vidas tempranas. Todo esto sucedió en el gobierno dictatorial de Hugo Banzer Suárez, que ha sido el más nefasto de todos los de su especie, a lo largo de la historia contemporánea. Así, el lenguaje de la metralla, propio del fascismo, fue el único hablado por los/as usurpadores/as del Gobierno, a partir del 21 de agosto de 1971, siendo sus cómplices los principales dirigentes de la Falange Socialista Boliviana y del Movimiento Nacionalista Revolucionario con Victor Paz Estenssoro a la cabeza. "El dictador elegido", como lo motejó a Banzer, el periodista argentino: Martin Sivak, se mantuvo en el poder hasta el 21 de julio de 1978 y su caída la propiciaron, cuatro valerosas mujeres mineras: Aurora Villarroel de Lora, Nelly de Paniagua, Luzmila de Pimentel y Angélica de Flores, quienes junto con sus 20 hijos/as, abrieron la mayor trinchera de dignidad por la defensa de los derechos de los/as bolivianos durante esos años, al iniciar la huelga de hambre (28 de diciembre de 1977), que de inmediato fue incendiando la conciencia de todos/as en las cuatro esquinas del territorio nacional. Ante esto, el protagonista del "Abrazo de Charaña" (8 de febrero de 1975), junto con su par chileno, el dictador Augusto Pinochet Ugarte, se vio obligado a dictar amnistía irrestricta y convocar a elecciones. Sin embargo, no resignó el poder, pues apadrinó a su delfín, Juan Pereda Asbún, quien duró en el Palacio Quemado hasta el 24 de noviembre de 1978. Entre los múltiples saldos de la dictadura banzerista el más doloroso -para decenas de familias bolivianas- es, sin duda, el de los desaparecidos; empero, su marco global de acciones ha sido muy vasto, pues "entre 1971 y 1978 se producen masivas detenciones arbitrarias, destierros y confinamientos, se practicaron torturas, tratos crueles, degradantes y humillantes, ejecuciones sumarias y desapariciones forzadas, además se ilegalizó a los partidos políticos, prohibió la acción sindical, suspendió todos los derechos civiles y se envió tropas a los centros mineros. El número de casos registrados es de 33 desapariciones forzadas en territorio boliviano, 35 en Argentina y 8 casos en Chile, haciendo un total de 77 desaparecidos", como remarca el Informe sobre las desapariciones forzadas en Bolivia (3ª Ed. La Paz: Capítulo Boliviano de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (CBDHDD)-Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional (ASOFAMD); 2008. p. 23). En dicho documento se halla la lista completa de los/as desaparecidos/as, quienes -hasta el presente- son tales por obra y gracia de Hugo Banzer Suárez y sus colaboradores/as, quienes reclaman para con sus verdugos/as "ni perdón ni olvido". La nómina es la siguiente: Aguirre Oscar, Andreuzzi Vaca Díez Leslie Magdalena, Arroyo Rasguido Daniel, Balladares Daroca Julio, Bayro Corrochano Carlos, Benito Choque Cosme, Cabezas Molina Francisca, Cadima Torrez Edgar Claudio, Carrillo Cardozo Agustín, Choque Cabrera Fausto, Choque Cahuana Julián, Corinadelsi de Stamponi Mafalda, Coria Casson Nils Alfredo, Coro Buitrago Sergio, Corvetti Samuel, Criales Hugo, Dorza Caballero Nicolás Salvador, Elguero Suárez Jorge, Flores Vásquez Mario Ivar, Gonzales Gonzales Carlos Ramiro, Gonzales Palza Rinaldo Ramiro, Gonzales de la Vega, Oscar, Guerra Luis Alfonso, Ibsen Cárdenas Rainer, Ibsen Peña José Luis, Jordán Vercelloni Juan, Kramer Torrez Herland, Lara Torrez Jaime Rafael, Larrea Mauricio, Llorente Cabrera Félix, López Carlos Alfonso, Maita Canqui Nemesio, Martínez Molina Martha, Medina Ortiz Gustavo, Medrano Amita Bacilio, Melgar Antelo Félix, Montaño Amézaga Victor, Montaño Carvajal Félix, Montaño, Carvajal Gerardo, Morant Saravia Pedro Luis Álvaro, Ortega Hinojosa Enrique, Oviedo Morales Eduardo Walter, Peon Castro Alberto Edgardo, Pérez Betancur Oscar, Plaza Astrosa Cancio, Quintana de Peon Griselda, Quinteros Rodolfo, Ramírez Nicolás, Rengel Ponce Gilberto, Rivera Ayaviri Juan, Rojas Caballero Maximo, Rosemblum José, Rutilo Artes Graciela, Saavedra Gonzales Enrique, Saenz Bernal Reynaldo Lázaro, Salinas Arce Hugo, Sánchez Gómez Fabiola (niña), Sánchez Gómez Ruth, Sánchez Otazo Roberto, Sánchez Zambrano Gastón, Sandoval Morón Alcides, Soto Safari Guillermo, Spaltro Villaverde María Elena, Stambuck Vargas Ivo, Stamponi Corinaldesi Luis Faustino, Suárez Balladares Erasmo, Suárez Hugo Alberto, Vedoya María Teresa (esposa de Hugo Suárez), Suárez Vedoya Marcos (hijo de Hugo Suárez y María Teresa Vedoya), Toledo Rosado Alfonso, Torrez Francisco, Trujillo Oroza José Carlos, Vargas Orozco Jhonny, Véliz Gonzales Guillermo Segundo, Vera Aida Amelia, Villa Izola Efraín, Zambrana Lafuente Arturo. Sólo por esos hechos, Banzer y sus cómplices, tienen una deuda imposible de saldar con los/as bolivianos/as; y si a estos crímenes de lesa humanidad, además se agregan los asesinatos de sus "amigos" -coronel Andrés Selich Chop, su ex ministro, asesinado en La Paz (1973), Joaquín Zenteno Anaya, asesinado en París (1976)- y enemigo -Juan José Torres González (1976)- sin duda que tendremos que reconocer la acertada reflexión que hizo de "El dictador elegido" el escritor argentino, Rogelio García Lupo, cuando afirmó de él "ha exhibido su propensión a la democracia en un solo terreno: hace asesinar, igualitariamente, a sus amigos y a sus enemigos" (en "Vísperas de Bolivia" de El saqueo de Bolivia de Marcelo Quiroga Santa Cruz. Col. Luces y sombras 3. Edición 3ª. La Paz: Ediciones Puerta del Sol; 1979. p. 13). Sin embargo, los desaparecidos, asesinados... no son los únicos saldos de este gobierno dictatorial, porque el saldo de la deuda pública externa efectiva al 31 de diciembre de 1971, o "el monto neto adeudado... de $us 591,2 millones... se elevó al 31 de diciembre de 1978 hasta la cifra de $us 1.761,5 millones", más todavía, si se ve "el total de la deuda externa contratada (entonces se tiene que) de $us 782,1 millones (en la misma fecha inicial) y ascendió a $us 3.101,8 millones en diciembre de 1978". (Pablo Ramos Sánchez. Siete años de economía boliviana. La Paz: Universidad Mayor de San Andrés; 1980. p. 117). Los datos precedentes, per se, muestran el grado de endeudamiento que se dio en esos años y lo peor, el uso arbitrario y abusivo de los recursos del Estado, a tal grado que incluso el Banco Mundial lo tuvo que reconocer cuando informó que: "El mayor error de la política económica de este país (Bolivia) durante el decenio 1970-1980, consistió en la facilidad con que el gobierno concedió su garantía al financiamiento externo de proyectos, tanto públicos como privados. Las entradas de capital externo fueron correspondidas, sin embargo, con salidas de capital hacia afuera: más del 80 por ciento de la deuda acumulada durante ese decenio financió la fuga de capitales. El endeudamiento externo del Gobierno para financiar las inversiones públicas... financiando la acumulación en el extranjero de activos de propiedad privada". (Gregorio Iriarte. La deuda externa es inmoral. Cochabamba: Ed. Verbo Divino; 1999. p. 13). Lo anterior, sin duda alguna, lleva a recordar los "elefantes blancos" de entonces y, por supuesto, la fuga de divisas y los sobreprecios denunciados añosa más tarde. Entre ellos están, por ejemplo, los casos de la autopista La Paz-El Alto que fue "presupuestada en 13 millones de dólares, al final superó 33 millones", la obra gruesa del edificio del Banco Central de Bolivia, cuyo "valor real... estaba entre los 100 mil a 150 mil dólares", pero costó 500 mil, la refinería de Valle Hermoso (Cochabamba) que "apenas costaba 80 millones, pero se acabó pagando más de 200 millones, cuando YPFB era gerentada por el cuñado de Banzer", además, entre otros casos, de la fuga de dividas por "más de 1.000 millones" de dólares ("Entre el 71-78 ¿Inversión o gasto?", Presencia, página 10, del 8 de junio de 1997). Este recuento, sintético, de lo hecho (y no hecho) a nombre de Bolivia y los/as bolivianos/as, por Hugo Banzer Suárez y sus secuaces, durante los 6 años y 11 meses que se apropiaron por la fuerza del Gobierno, hace ver la urgente y vital necesidad de bañar de luz toda la documentación sobre la deuda pública contratada en ese tramo oscuro de nuestra historia republicana: informes, resoluciones, firmas de convenios, cuentas bancarias, extractos... y, por supuesto, de la administración de todos los recursos provenientes de dichos préstamos contraídos a nombre del Estado, porque se trata de nuestras vidas y la de nuestras familias, dado que todo crédito que el Gobierno contrata (en esta caso la dictadura banzerista) siempre tiene como garantía al país, con todo lo que tiene: sus recursos económicos, financieros, ecológicos y, desde luego, humanos, por lo cual es nuestro derecho ciudadano exigir que se transparenten todos estos procesos y qué mejor que empezar haciéndolo con ese Gobierno que se inició -para tragedia de la hija predilecta del Libertador Simón Bolívar- "cuando agosto era 21" de 1971. |
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